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“Cuando el presente se transforma en pasado decidimos el color que tiene.” – Entrevista a Alfonso Casas

Alfonso Casas es un nostálgico. Mirando su Instagram, no sabemos realmente en qué cree: ¿El amor o el desamor? ¿Un para siempre o un nunca jamás? Su sensibilidad ya nos atrapó con las punzantes ilustraciones en Se(nti)mental, y ahora vuelve a la carga con una buena dosis de morriña. El final de todos los agostos (Lunwerg, 2017) es una historia que se lee entre líneas, a través de los colores y de la sobreposición de los recuerdos con el presente. En su último cómic nos cuenta la historia de Dani y Pumuki, haciendo homenaje al pueblo de veraneo de nuestra infancia, al primer amor y a la incertidumbre que nos trae el paso del tiempo. Ahora que se entrevé el final del año, hemos querido preguntar a Alfonso qué se esconde tras El final de todos los agostos.

All you need is Love… ¿Estamos de acuerdo con esta declaración?

Yo más bien soy de pensar que All you need is love…yourself. Creo que la autoestima es el principio de cualquier amor sano e independiente. Si nos queremos bien a nosotros mismos, lo demás irá viniendo solo.

¿De qué trata El final de todos los agostos?

Madurar significa ir haciendo elecciones en la vida que te llevan por una dirección e inevitablemente va dejando otros caminos atrás. Cuando el protagonista se encuentra en un momento vital importante donde debe tomar una decisión, recuerda otro momento en su pasado en el que eligió de una manera y se pregunta qué hubiera pasado si hubiera elegido la otra, así que se embarca en un viaje físico, pero sobre todo interior, para intentar resolver esas dudas. El final de todos los agostos es una historia que habla de amistad, de amor, y, sobre todo, del espacio que queda entre ambas.

En esta novela vemos que vuelves a usar el medio a tu antojo, con un uso maravilloso de la combinación de distintos tipos de papel, tanto en la cubierta como en el interior. ¿En qué te inspiraste?

La historia se mueve a caballo entre el pasado y el presente, por lo que me pareció interesante que la transición entre ambos se hiciera a través de un papel vegetal transparente donde pudiéramos ver, de un solo vistazo, la misma escena en ambos momentos. Desde antes de terminar el guion sabía que esta era la forma de expresarlo.

La portada intenta expresar como, aunque el paisaje permanece, las personas que una vez lo habitaron ya no están allí. Quizá el escenario es el mismo, pero nosotros hemos cambiado.

El pasado es cálido y el presente gris… ¿Perdemos color al crecer?

Aunque esa es una bonita metáfora, también pienso que el presente todavía no está teñido de ningún color, y es cuando ese presente se transforma en pasado cuando decidimos el color que tiene.

Hablando de color, en El final de todos los agostos es uno de los elementos que queda especialmente destacado. ¿Qué papel juega en la historia?

El tratamiento del color tiene que ver con el sentimiento de nostalgia. Nuestra memoria tiende a adornar los recuerdos de una determinada manera, que al final es casi tan importante como el recuerdo en sí. El uso del color viene a reforzar la idea de que los recuerdos teñidos de nostalgia generalmente son más cálidos, mientras que el presente es algo más frío, porque como decía, todavía no tiene ese tinte que añade la memoria.

¿Por qué unas orejas tan grandes para tus personajes? ¿Necesitamos escuchar más?

En realidad, todos los personajes que dibujo tienen las orejas y la nariz grandes porque cuando yo era un chaval tenía estas características. Dibujando así a mis personajes, “normalizaba” esos defectos. Es un homenaje a mi yo adolescente.

Volviendo a tu estilo narrativo, ¿Cuáles son tus principales referentes?

Soy un gran lector de cómics, pero mis referencias vienen también de la televisión o el cine. El cómic comparte con lo audiovisual algunos códigos que se retroalimentan. No te sabría decir cuáles son mis referentes, supongo que es una mezcla de todo lo que leo y veo, pasado a través de mi propio “embudo”

Si nos ha gustado El final de todos los agostos, ¡Recomiéndanos algún cómic de un autor español!

Recomendaría Cenizas de Álvaro Ortiz. Aunque son géneros distintos, comparten ese viaje que hacen los protagonistas y como se va construyendo la historia a partir ahí. Además, Álvaro es uno de mis autores favoritos.

Los protagonistas de tu novela preparan una capsula del tiempo. ¿Tienes alguna escondida por allí?

Lo he pensado muchas veces, pero desgraciadamente nunca lo hice. Cuando era un adolescente en Zaragoza recuerdo que la primera revista erótica que compré con un amigo la escondimos dentro de un árbol en un parque cercano a mi casa. Durante unos años tuve la tentación de volver a ese árbol a ver si seguía allí, pero ahora ese parque ya no existe.

¿Y tú volverías a revivir tus agostos? 

De poco me sirve preguntarme por los años que ya viví, por sí los viviría igual o los aprovecharía mejor. Prefiero mirar hacia adelante y centrarme en vivir los años que me quedan de manera que nunca tenga que preguntarme en el futuro si los disfruté lo suficiente.

¡Muchas gracias! 

 

 

 

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